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martes, 2 de septiembre de 2014

Google decide cuándo tu navegador es moderno y funciona: ¿útil o intrusivo?


Versión antigua de Google en Opera 12



Google tiene una lucha particular contra los navegadores antiguos. Fue uno de los primeros en dejar de soportar Internet Explorer 6 en servicios como Youtube o Google Docs, para forzar a los usuarios a actualizar. Sin embargo, no siempre resulta tan útil.


Probablemente lo habréis sufrido si sois usuarios de navegadores más desconocidos, como Opera. Durante mucho tiempo, para Google era un navegador que no podía mostrar sus páginas, y por lo tanto sus usuarios recibían versiones reducidas, con menos funcionalidades. Bastaba un cambio en los ajustes para que se mostrase la versión moderna, que funcionaba sin problemas a pesar de lo que pensase Google.


Algo parecido les está pasando a algunos usuarios de Opera 12 y Safari 5. Son versiones antiguas de sus respectivos navegadores, pero no se quedan en ellas por no actualizar: Opera 12 es la última versión que hubo del navegador antes de dar el salto al motor WebKit (ahora Blink), y Safari 5 es la última versión que Apple sacó para Windows.


Google decidió hace algunos días que esas eran versiones antiguas, y sus usuarios dejaron de ver la versión moderna de la página de búsqueda para tener en su lugar una del año pasado. Como suele ser habitual, cambiando la cadena de identificación del navegador, la versión antigua desaparece y Google funciona como si nada.


"Tenéis que actualizar porque lo decimos nosotros"


En los foros de Google, una ingeniera comenta que "no es un bug, es una feature" y que actualicen a navegadores modernos. Esta actitud paternalista se puede entender cuando hay un problema serio, como ocurría con IE6. Pero, ¿de verdad es necesario hacer lo mismo con Safari 5 u Opera 12? No consiguen nada más que empeorar la experiencia de esos usuarios.


Y es que, aparte de ser poco amable, es una mala práctica a largo plazo. Microsoft lo suele criticar de vez en cuando: en lugar de detectar las características que soporta cada navegador y actuar en consecuencia, simplemente miran la identificación y bloquean los que creen que son antiguos. En Windows Phone llegaba hasta tal punto que tuvieron que cambiar la identificación de Internet Explorer para que las páginas se mostrasen correctamente.


De esta forma, Google sólo consigue enfadar a usuarios, empeorar la experiencia y además dificultar la aparición de nuevos navegadores y la mejora de los existentes. Opera siempre lo ha sufrido hasta que cambió al motor de renderizado de Chrome, a Internet Explorer le está pasando factura ahora que ha mejorado, y si aparece un navegador con otro motor tendrá que recurrir a esos trucos para mostrar las páginas que sean. En su momento bloquear ciertas versiones fue una práctica útil, pero ahora mismo hay otras alternativas mejores para todos.


Imagen | DJSigma - Google Product Forums




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miércoles, 30 de julio de 2014

Calepin.co: Crea un blog de sólo texto a través de Dropbox


Calepin
Fotografía de Unplash, bajo CC0.





En cierto momento de oro de los blogs , todas las plataformas de publicación se peleaban por cuál podía ofrecer mayor número de prestaciones y características. Luego, cuando el microblogging y otras formas de interacción desplazaron un poco a los blogs, éstos dieron un giro hacia el minimalismo , la sencillez, con plataformas como Medium y Ghost llevando la delantera.


En el extremo de ese espectro, junto a herramientas como Roon, está Calepin. El nivel de simplicidad de esta plataforma es absoluto: te registras (llenando apenas la casilla de usuario), autorizas el acceso a tu Dropbox y eso es todo. Con muy pocas opciones aparte de eso, Calepin te permite tener un blog en marcha en menos de un minuto.


Regístrate, configura, publica


El primer paso es ir a Calepin.co y registrar tu nombre de usuario. El servicio es poco conocido, y por ello, es fácil conseguir cualquier nombre que desees. Luego de eso, enlazas Dropbox: Calepin creará una carpeta en tu Dropbox donde deberán ir los artículos o "posts", archivos de texto escritos en Markdown.


En ese paso, puedes agregar un enlace a tu cuenta de Twitter, configurar Disqus, y poco más. No hay opciones de diseño, widgets, nada. Es el texto y tú.


Una vez que todo está listo, Calepin te ofrece un gran botón de "Publicar": al hacer clic, publicará todos los documentos que estén en la carpeta "Calepin" de tu Dropbox como posts en tu blog. Cuando necesites borrar, editar o corregir estos artículos, lo haces directamente en los archivos de Dropbox y sólo pulsas "Publicar" de nuevo para actualizar todos los cambios.


Calepin convierte estos archivos en un blog, y genera un feed Atom por medio del cual los lectores pueden suscribirse.


Calepin

Fotografía de Unsplash, CC0



Cuidado con los requisitos


Si bien es extremadamente fácil aprender lo básico de Markdown para darle formato sencillo a un post, hay que tener en cuenta que todo nuevo post en Calepin requiere tener un título y una fecha, o de otro modo no se publicará. Esto debe ser las dos primeras líneas del archivo de texto, e ir separadas por un espacio del resto del texto. Un ejemplo:



Title: Hello World!


Date: 17/07/2014`



Markdown y Dropbox, el uno para el otro


Calepin eligió funcionar con Dropbox porque te permite tener control total sobre tus archivos, y en cualquier momento migrarlos a otro servicio si así lo decides. Esto es compatible con la política de Calepin en materia de derechos de autor, ya que ellos explícitamente declaran que todo tu contenido, sin excepción, te pertenece a ti. Además, Dropbox está disponible en todas las plataformas, lo que significa que puedes escribir tus artículos en la computadora, en la tablet o en tu smartphone sin complicarte por nada.


Por otra parte, Markdown era la decisión lógica, porque es fácil de leer, fácil de escrbir y fácil de convertir a HTML (de hecho, Markdown entiende HTML, si prefieres escribir directamente en este lenguaje). Esto significa que tu blog soporta encabezados, subtítulos, enlaces y notas al pie de una manera simple y elegante.


Calepin no tiene temas personalizados, colores ni opciones para añadir widgets o plugins, y aunque planean convertirse en un servicio con opciones de pago en el futuro, de momento es 100% gratuito, indefinidamente.




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viernes, 14 de marzo de 2014

La evolución en los formularios de registro: simplificando el proceso al máximo


Llavero


El primer paso antes de utilizar cualquier aplicación o servicio Web, sea el que sea, suele ser crear nuestra cuenta de usuario. Y este proceso ha cambiado durante los últimos años, siguiendo en ocasiones las tendencias de la industria. Algo que muchos usuarios de Internet hemos agradecido mucho.


Es algo que durante los últimos años se ha ido reduciendo (y menos mal). Porque no sé a vosotros, pero a mí me molestaba muchísimo ver que, para poder registrarme en un foro, para crear una cuenta de correo electrónico o para utilizar una aplicación Web me pidan una ristra de información que a priori no parece en absoluto necesaria. Vamos a ver cómo era, cómo es y cómo podrá ser.


El pasado: formularios interminables e ininteligibles


Nunca se me olvidará un servicio Web en el que para registrarme me pedían, además de mi cuenta de correo electrónico, una contraseña, un nombre de usuario y mi nombre teóricamente real, mi ciudad y, atención, mis intereses.


Antes era habitual solicitar cuantos más datos mejor, y además hacerlo de sopetón. El punto de vista parecía ser algo parecido a “si no me das estos datos, no utilizas mi servicio”. El resultado: mucha gente se registraba por no tener más alternativa, pero introducía datos falsos.


Estos datos, aparentemente, tenían algún valor para el prestador de servicio, sobre todo para venderlos (avisando de antemano, eso sí) a servicios, en este caso, de envío de publicidad por e-mail. Por eso preguntaban nuestros intereses. Aunque habría que ver si esos datos eran más o menos verídicos y si, en ese caso, tendrían algún tipo de valor.


Por suerte ese tipo de procesos de registro ya no se estilan. Formularios de registros eternos en los que no puede faltar un captcha ilegible, para bien de todos (¡incluso de los servicios!), han dejado paso a otros mecanismos y formas de recoger información.


El presente: los datos justos y necesarios, ¡y si acaso!


Amazon.es

Pensemos en uno de esos formularios eternos de los que hablaba antes. Y ahora miremos el formulario de registro de, por ejemplo, Amazon.es, y contemos los campos. Apenas seis campos que nos solicitan información personal: nuestro e-mail (por duplicado), nuestra contraseña (por duplicado), un nombre y un número de teléfonos (si queremos). Porque a nadie le gusta dar su dirección física si no va a realizar ningún pedido, ni sus datos bancarios si no va a realizar ningún pago.


Podemos ir todavía más allá, a formularios de registro todavía más simples: Tumblr. Una dirección de e-mail, una contraseña, y la URL del tumbleblog que vas a crear. Y ya está, porque no hace falta más.


Es el presente, es la tendencia actual: no pedir nada que no vayamos a utilizar, y que no sea necesario para que el usuario pruebe el servicio. Mientras sea necesario, el servicio seguir solicitando información: datos bancarios para pagar, direcciones físicas para realizar envíos. Y también puede irla generando: a partir de nuestras libretas de direcciones, de nuestras listas de contactos y más.


Porque las redes sociales también tienen un papel fundamental en este presente. Cada vez más servicios disponen de un método de autenticación alternativo a las cuentas que registramos con el propio servicio, siendo posible identificarnos con Twitter, Facebook o Google+. Los sitios Web de Weblogs SL, por poner un ejemplo sin tener que movernos de esta misma página, son una muestra de ello.


De ese modo no tenemos que rellenar otro perfil: nos vale el que creamos en otro servicio. Práctico, aunque con ciertos problemas (por ejemplo relativos a publicaciones en estas redes sociales originadas en estos servicios de terceros). Aunque estos métodos de autenticación ni fueron los primeros (ahí está el OpenID casi agonizante) ni gozan de toda la popularidad que pudieran (viendo que grandes de la red como Yahoo! están empezando a retirarlos).


El futuro: ¿seguiremos teniendo que registrarnos?


Touch ID

El futuro pasa, aunque evitablemente, por añadir otros sistemas de verificación de nuestra identidad. Además de nuestro usuario y contraseña, ya estamos utilizando métodos alternativos como la verificación en dos pasos, que tiene en cuenta un mensaje enviado a nuestro teléfono móvil.


También hay startups dedicadas a implementar sistemas de verificación biométrica, por ejemplo con nuestra huella dactilar (como es el caso de Touch ID), nuestra firma (tomemos este método como discutible en el ámbito biométrico) o con el iris de nuestro ojo. Hay mucho que trabajar todavía, pero se trata de algo que cada vez está más cerca.


¿Llegará a ser el único método de identificación? A corto plazo, desde luego no. A medio plazo, puede que en algunos sistemas críticos. A largo plazo, quizá, aunque no puedo decir que lo vea claro.


Imagen | gxti (CC BY)




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